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22/06/10

Sentir es distraerse...

Sad I cry está sonando como un eco deslavado, al fondo de la habitación. Giovanna sigue pensando en tragarse sus palabras y regresar a la locura de la incomunicación. Perderse. En otro mundo, en ser esa Otra por un segundo… Esa otra que no sufre, que es una reina, cuyo destino no pende de un hilo a cada respiración, perderse en esa posibilidad de frialdad y dominio, ser aquella que la pretende a cada movimiento: Akasha…
Pér-di-da... esa palabra duele ahora más que nunca. Las realidades sociales y personales se mezclan de una manera inconclusa y perversa. La televisión arroja una semblanza y entrevistas burdas sobre una persona que admiraba. Monsiváis, ‘el intelectual’, [‘el Moncho’ dice ella para sus adentros] ha muerto… hoy alas 2 pm… si no había ánimo de festejos, la luz monótona de la Tv en el cuarto lo confirma… yo no puedo festejar ni hoy ni nunca… pero entonces esa voz de la Otra llega a su cabeza… Brindar por él y todos los que se han ido… Brindar por el sólo hecho de que sigues aquí, y de que lo viste más de una vez hablando con su elocuencia… la vida tiene destinos perversos, hoy es sábado, hay fiesta y la gente muere… ¿no es eso también un ritual caótico?
Enciende un cigarro y piensa que la muerte ha estado muy ocupada últimamente. Todo desde la muerte de Peter, ha sucedido en un devenir de pérdidas irremediables, la más fuerte es quizá la personal, pero no por eso la más importante. Saramago, Monsivais, [ahora también Eloy] se unen a esa lista del no ser más…
No ser más… Giovanna repite esa palabra mientras intenta torpemente plancharse el cabello morado. Un trago al whisky, un antidepresivo más, y la visión en el espejo le parece un tanto extraña. Ella lo sabe, ya no es más ella…
Repite parte de un poema de A. Caeiro, ese otro que no era él y ella ama sea quien sea… Sigue con su rutina establecida para el día, bajará a cocinar e intentará olvidar las pérdidas, ella es una reina y jamás perdió una estrella en el cielo escarlata… La tristeza es la peor asesina pensó, que pasaría si aún existiera… el dolor que sufre sola, se diluye en esa otra… por esa noche ya no es ella… y se dirige a otro mundo…
Dejo el poema:
Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.

Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.

Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.

Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.

Me consolé en el sol y en la lluvia.

Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.


Requiescat in Pace a todos aquellos que ya no son y que nunca llegaron a ser…

24/05/10

Te voy a contar un cuento...

Este cuento, se forma a partir de un ejercicio catártico para una clase. Su intención es mediante la narración representar la Experiencia interior de George Bataille. Este libro da para mil ensayos solo, sin embargo no puedo sino abrir un paréntesis y citar el párrafo que le dio movimiento a mi escritura, lo que me impulso, quisiera yo o no, a contarte un cuento…

“El torbellino duradero que te compone choca con torbellinos semejantes con los que forma una vasta figura animada con una agitación mesurada. Pero vivir significa para ti no solamente los flujos y los juegos huidizos de luz que se unifican en ti, sino los transvases de calor o de luz de un ser a otro, de ti a tu semejante o de tu semejante a ti (incluso en este instante en que me lees, el contagio de mi fiebre que te alcanza): las palabras, los libros, los momentos, los símbolos, las risas no son sino otros tantos caminos de ese contagio, de esos transvases. Los seres particulares cuentan poco y encierran inconfesables puntos de vista si se considera lo que cobra movimiento, pasando del uno al otro en el amor, en trágicos espectáculos, en los transportes de fervor. Así que no somos nada, ni tú ni yo, al lado de las palabras ardientes que podrían ir de mí hacia ti, impresas en una cuartilla: pues yo no habré vivido más que para escribirlas, y, si es cierto que se dirigen a ti, tú vivirás por haber tenido la fuerza de escucharlas. (Igualmente, ¿qué significan los amantes, Tristán, Isolda, considerados sin su amor, en una soledad que los abandona a cualquier ocupación vulgar?, dos seres pálidos, privados de lo maravilloso; nada cuenta más que el amor que los desgarra a ambos.)


Te voy a contar un cuento que nace de mis silencios. Su final, irremediable, irreversible, lo vuelve trágico, no por eso menos feliz. Es necesario, empezar por un principio que no siempre fue así, sino que transmutó en uno, por necesidad, cuando su final se hizo evidente. Sus personajes no son lo importante, sus acciones los llevan a principios y finales cada vez más enredados. Esto trata de una búsqueda, una sin pies ni cabeza, una búsqueda de lo imposible a través del amor. Érase una vez la historia sin fin en el país de las maravillas:

El saber que se otorga después de cruzar el umbral de la locura, de vez en cuando nos desgarra al traspasar el otro lado del espejo. Siempre tuve acceso a ambos lados, pero ese día arrojé la llave lejos. Fuera de toda lógica, comencé a buscar en la locura un refugio a mis pensamientos. Un manchón de tinta se convirtió en la madriguera del conejo. Caí profundamente y me volví presa de un deseo.

-Mírame, todo comienza con una mirada-

Mientras caigo siento el viento profundo del vértigo que me desfigura. Yo no soy yo, me hundo en este vértigo de vacío, me rompo y me rehago, pero nunca como era, nunca como debería ser. Escucho el crujir de las hojas al moverse, la humedad de la que me vuelvo presa se enreda en mis manos, en mi pelo, no hay esperanza, sino movimiento y caigo, profundamente caigo. Mis oídos se llenan de ruidos insolentes que se mezclan con el zumbar del viento, detecto incluso voces de otros que no me ven y que no expulsan el grito ahogado que me engulle. Intento nombrarte, desapareces en la realidad de mis palabras, ya no estás. Toqué el suelo en un golpe reacio, seco, hay dolor pero no es suficiente, estoy mareada.

Estoy aquí, viva, o eso creo, debe ser. Tengo una cabeza, dos ojos, dos piernas, dos manos, una boca; no sé si esos miembros son míos o de alguien más. Mis pies conservan sus botas, mi vestido está húmedo, se extiende entre el lodo, todo está en su lugar, salvo la luz que me deslumbra. Intento cubrir mis ojos, pero en lo profundo de la madriguera la luz es cada vez más brillante, veo los colores, necesito pintar para reconocerme. ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿A dónde voy?

-Seguiré a tus ojos-

Mi razón se sacude, pero se encuentra adormilada, siento el lodo entre mis manos e intento ponerme de pie. Camino un tanto y llego a un lugar con aparente sombra. Me siento y desdibujo algo en el lodo de colores. La textura en mis manos me obliga a sentir que te escapabas ¿cómo verte entre tanta luz? Mi presencia ahí era oscura, pero limitada, veía el rojo mezclarse con el azul para resaltar una gama de violetas. Utilicé el pincel, los dedos, las acuarelas, todo lo que tuve a mi alcance para darme forma y encontrarte. Pinte con las raíces de un árbol tirado, busqué un espejo, pero mi reflejo ni en el agua era claro. Seguí fiel a mi tarea de la pintura, hice mezclas y busqué más cromatismos que me diluyeran en el papel. Todo fue en vano, ese intento de autorretrato insistía en reflejar a ese otro que no era yo. Dejé ir a los colores

-Búscame, hoy no me encuentro-

Los paisajes en los que me encontraba eran sombríos, lúgubres, pero igualmente hermosos. Descripciones dignas de Baudelaire, con cadáveres putrefactos que exudaban la belleza de la muerte. Me dejé llevar por un riachuelo, buscando inconsolablemente el mar. Quiero abismarme en el mar, quiero hundirme en sus profundidades, en su vacío que me llama, en su negrura infinita, en ese silencio sordo que lo vuelve todo transparente a la vez que el agua se vuelve más densa. Quiero sumergirme en las profundidades de mi alma ardiente, fría como el mar que deseo.

Caminé y caminé, como en los cuentos que tú me contabas. Niña ciega a la orilla de un riachuelo de lágrimas que poco a poco aumentaba sus caudales. En mis manos ya no llevaba los pinceles, sino mi corazón para teñir de rojo sangre la tierra. Surtió efecto, en algún punto, sin darme cuenta, la arena ya era roja. Uno crea el espejismo del ser por el que se apasiona y lo ama por eso. Yo sentí crecer la pasión en mí como hielo seco. Era una pasión fría fulminante. La luna fue el espejo de esa pasión y se volvió enorme, roja como un sol al atardecer. Roja, como mi corazón que se vaciaba por mis manos. Roja, como mis pupilas al contemplarla.

Pero el abismo hacia más intenso su llamado. Me sumergí y me dejé fluir con el oleaje, me deje llevar, y me sentí perdida de nueva cuenta, regresé a la superficie para ver a esa luna roja sobre el mar oscuro. Cuando la vi, ya de nuevo sobre la arena de la isla en la que me encontraba, lo sabía, lo supuse, llegaba a mi destino.

-Cuéntame un secreto-

Te vi a lo lejos, estabas cansado, llegabas de un viaje largo. Presentí tu ausencia y quise ponerlo todo en juego. Vi tu foto en un cajón vacío, abandonado a la orilla de la tierra roja. Al cerrarlo, se cerraron también mis ojos, pude sentirte pero jamás te volví a ver. Mis ojos se cegaron ante tu huida, guardaron un silencio parecido al de las tumbas que antes visitábamos con familiaridad y parecían cantarnos.

¿Por qué te fuiste? Supe el secreto de tu corazón y de inmediato quise arrancarlo de mí para quedarme en su ignorancia. Abismarme en ella. Glorificar mi estupidez humana. Fue imposible, tu corazón lo dijo todo a mi corazón herido. Él fue tan necesario en su rechazo, tan contundente y sin embargo lo espero cada noche para fundirnos en un abrazo, en el goce eterno y efímero de nuestros cuerpos. Quisiera absorberle hasta su muerte.

Aunque la muerte es hoy lo que nos ronda la mirada. Alguna vez fuimos sentido. Pero no podíamos serlo por siempre ¿volveremos a serlo? Lo mas seguro es… la duda me toma la mano y me lleva de paseo. Lo mejor es perderse en el sinsentido de la angustia y el amor incomunicado, loco, a fuerza de su huida. Loco por incomunicarse, por ceder ante el deseo de callarlo todo. Y Altazor cae de las estrella hacia el infinito; fantasma oscuro del amor incomprendido.

Y sin embargo, yo te amo, mi pasión no es nada, pero tú te vas con el deseo por la mañana; te vas con esa ilusión y me despojas de su existencia, abres el cerrojo de la muerte y le das entrada a la más profunda de las desesperaciones, aquella que de sólo nombrarla desaparece. Al despertar, la angustia será la única presencia que me quede. Esta razón de la catástrofe me mueve a la pérdida de los sentimientos, de la luz ilusoria de mi amor de objeto, de mi yo fuera de ti. Te extraño y la angustia regresa

Te amaría con mi condena pero te me escapas por la tinta, te sudo y entonces para poseerme, huyo con tu deseo, pero sigues sin ser mío, te vuelves ajeno y quiero amarte para olvidarte luego. Mi arrobo fue sentir que regresabas, sentí la angustia pero fue una ilusión. Tú te fuiste sin encanto o hechizo que te detuviera, para retenerte no hubo mar, o lágrima que te trajera de vuelta. Quédate, no me incendies con tu recuerdo, prefiero que explotemos juntos hasta ser cenizas.

-Poséeme hoy y aléjate mañana, sigo aquí con cada luna-

Este no saber se me escapó, salí corriendo de la angustia, antes de morir en un sueño ardiente. El miedo me hizo mella y me desplomó. Abandoné verdades y esperanzas aunque redoblo las apuestas, por mero hábito… Todo o nada. Quiero forzar el lenguaje para que diga algo que me es inexpresable. Creí haber salido del espejo, así que caminando, sólo me interné más en el laberinto que se me abría paso entre la arena. Pensé que seguir y jugar un rato, no era peligroso, sus paredes eran bajas y supuse de manera ingenua que podía llegar al centro y de regreso, saltando los obstáculos que se imponían como fantasmas transparentes. Estaba equivocada.

Apenas me interné, las paredes del laberinto se hicieron de palabras impenetrables. Los fantasmas de pronto abandonaron su humor translucido, para volverse sólidos como la desesperación que me embriagaba. Me pierdo en el laberinto de palabras, de lenguajes artísticos, estoy perdida, no me encuentro, me escapo del ser entre mis ojos. Soy Ariadna en el laberinto, soy yo perdida entre las madrigueras profundas de mi inconciencia y mi razón desgarrada. Amo estar perdida aunque esté sin ti, aun pienso que Dionisio podría salvarme. Aún pienso que saldré de este laberinto. Aún pienso, y al parecer ese es todo mi problema, porque los pensamientos sobrecargan la tensión del hilo que me une a la salida. No hay más que reflejos, no hay saber, y aferrarse al conocimiento es igual a morir sin saber. Sapere Aude et Sapere Nihil est.

El hilo se ha roto. Estoy sola, sin Teseo o Dionisio, en el laberinto de mi angustia. No hay sortilegio que me saque de aquí. Desconozco cualquier sentido. Lo desconozco todo y regresa el movimiento. Vértigo de movimiento, no somos lo que somos porque lo hemos cambiamos. Lo gozo porque no es tan malo, porque ser objeto de odio me ilumina en tu mirada que perdí como objeto de amor. Estoy girando, mi cabeza rueda en ominoso sacrificio. Ya no soy más, y me confundo con la tinta que me abisma en este mar de palabras.

-Mírame, me voy, desaparezco-

La isla desapareció en la marejada del recuerdo. Las letras se volvieron manchas de tinta desdibujando las palabras que componían al laberinto. A lo lejos, desde arriba o desde el fondo de mar, según la perspectiva éste cobraba forma o negrura a los ojos de la luna, que lo confundía con la nada de sus mareas.

Me miro en el espejo y encuentro un gesto devastado que no se refleja en el autorretrato que dibujaron mis lágrimas en la arena. Miré los ojos en el papel y comprendí estar desnuda frente al infinito, nada contenido, nada continente, la nada absolutamente n-a-d-…

-Dame tu mano, necesito anclarme o ya no seré más-

Cuando regresó al país de las maravillas, Alicia podía oler la hierba recién cortada. Giraba con gran velocidad sobre su eje. Podía sentir el pasto cortado y húmedo sobre sus plantas desnudas, se deleitaba con la sensación áspera pero flexible de las espinillas verdes al hundir en ellas sus pisadas, ella reía. Sí, todo parecía ser agradable, el sol brillaba sobre su cara. La gente seguía riendo en la calle y todos caminaban sin prisa o pretensiones, todos estaban conformes. Cayó mareada, demasiadas vueltas. Abrió los ojos para ver el cielo azul resplandeciente que aun giraba sobre ella. Todo tiene una distinta perspectiva cuando estas en el suelo. Desde el fondo, todo es más estilizado de lo que es en realidad. Su respiración era agitada, acaso por la fuerte emoción que sentía. No le hacia falta nada.

A lo lejos el cielo pareció nublarse. El gris de unas nubes violentas daba paso pequeños ases de luz incandescente. Se escuchaban rayos y el cielo sin luna se iluminaba por instantes, como un cerebro al hacer sinapsis. Una tormenta eléctrica, pensó. Su emoción era pacífica, nada podía opacarle el paisaje y el resplandor de la felicidad con que veía el mundo. El viento frió soplaba en su cara, el maravilloso murmullo de tiempos anteriores y besos de fantasmas, pasaron desapercibidos. Un poco de lluvia no le vendría mal. No le preocupaba que su lindo vestido se ensuciara o deslavara, ni siquiera estar descalza; aquí en el país de las maravillas todo es al revés.

Los truenos eran más fuertes ahora. De pronto parecían palabras ensordecedoras, no había manera de explicarlo, ni refugio a la vista. El vértigo aún era muy fuerte como para intentar escapar. El agua había comenzado a manchar su vestido de un líquido rojo, lo deshacía poco a poco, sus pies se hundían en el fango. No, no era la lluvia Alicia lloraba, tenia sangre en el rostro, en las manos donde antes había tinta, en los ojos que antes reían.

-De vuelta al mundo: existe, existe, existe… -

Con el existir llegó una punzada dolorosa, violenta, aguda e indefinida. Alicia miró al cielo: la oscuridad y la noche. No supo lo que pasaba, pero en ese no saber lo conoció todo…

De vuelta en el mundo las lágrimas ya no dejaron de caer, ya nada volvería a ser como antes o al revés. Su vestido quedó sepultado en una tormenta de nieve, que de pronto se hacía tinta y lo inundaba todo de nuevo.

Cuando llega el ojo del huracán, no puede evitar preguntarse:

-¿A dónde se fue la lluvia?-

09/05/10

Un te quiero ya no es suficiente


Un te quiero ya no es suficiente
Busque en las mareas de mi luna la respuesta a mi corazón desdoblado,
encontré desiertos y trozos de palabras muertas que se quedaron en silencio.
La serpiente, fiel guardiana de mis ilusiones perdidas,
esconde su cabeza esperando atacar mi corazón.
Bendita sería su mordida si con ella llegara el olvido.
La luz ya no brilla en este espacio,
los desiertos se volvieron acantilados de humo:
Un abismo oscuro
Abandoné la búsqueda de la verdad porque la encontré de pronto
y me despreció con su mirada.
Dos puñales fueron sus manos acariciando mi cabeza
y su ardiente lengua quemó mi deseo con un beso fatal…
Después del terremoto en mi tierra roja y del maremoto que lo acompañó opacando mi alma,
todo se tiñó de negro con el poder de un beso envenenado.
Quedaron muertas las pasiones y mi luna agoniza con el recelo de la duda.
Las palabras ya no le consuelan y un te quiero ya suena vacío.
La serpiente sigue agazapada robando una luz que no es suya,
jamás la usé por que no quería perder su significado,
ahora me doy cuenta que las palabras que protege, jamás fueron mías…

08/05/10

Ecos

Escúchame…
Soy el silencio

Siénteme…
Soy la nada

Mírame…
Soy el viento

Bésame…
Aunque no pertenezcas a la fantasía
Aunque tu piel sea sensible
Aunque tu voz se escuche
Bésame…

Te prometo algún día ser como tú
y derramar tus lágrimas,
a cambio de este día.

No me olvides…
Yo también,
te extraño.

07/05/10

Un poema absurdo

¿Y si escucho tus colores, también se los llevará el viento, dando suspiros pálidos y acromáticos?

¿O los deslavará la lluvia conciente de su olvido?

¿Para qué escuchar colores que jamás estarán en un lienzo?

¿Para que buscar la tonalidad en lo que ya se volvió negro, de tantas mezclas insensatas?

¿Y si tú y yo fuéramos grises, ya no nos escucharíamos?

¿Y si tan sólo yo dejo de escucharte, serás tú el que se vuelva gris?

¿O seguirás radiante, coloreado por tu angustia?

Será mejor buscar más colores que se destiñan en silencio,
Hay mucho ruido cromático por aquí...para diluir el alma

25/11/09

Cuéntame una historia: El año pasado en Marienbad


“Metaphor for a missing moment

Pull me into your perfect circle”

A perfect Circle- Orestes

Las historias nos fascinan, gracias a la posibilidad de realidad y potencial onírico que manejan en su construcción. Lo sabía Szcherezade, quien conservó su vida precisamente contando historias que incompletas o mejor dicho inacabadas, se sucedían una tras otra, para embelezar a su oyente y lograr mantenerse con vida una noche, un día, un mes, un año más. El tiempo era irrelevante, la historia, por su parte resultaba lo verdaderamente trascendente. Eso lo comprendió Scherezade y también Alain Resnais quien, en la película ‘El año pasado en Marienbad’, nos cuenta una historia retorcida por la memoria, pero igualmente fascinante a las Mil y una noches.

El año pasado algo pasó en Marienbad. Las personas hablan de ello en sus pasillos que simulan laberintos, hablan de ello en sus jardines que lo son igualmente, pero ¿qué fue lo que pasó? La verdad, pareciera engullida por los susurros de sus gruesas alfombras y paredes. La verdad, es que nadie sabe que sucedió exactamente, pero eso no es lo importante. Una historia definida, con un contexto relativo, nos permite contar múltiples historias, con significados diferentes y reconstrucciones aún más disímiles. Nos permite, sobre todo, mentir en los recuerdos, en los terrenos íntimos de la memoria, para recordar lo que no pasó y sumergirse entonces en una melancolía que parece renacer en una sórdida nostalgia.

El ambiente en la película es de una teatralidad que permite un tránsito algo hipnótico por una realidad reconstruida a partir de dos amantes, o dos desconocidos, que buscan convencerse el uno al otro, no sólo de que se conocen y no, sino de que pudieron amarse o no. En otras palabras, de algo que pudo o no suceder el año pasado en ese lugar o en cualquier otro, denominado Marienbad. Un lugar que, como la película que lo describe, no conoce de intermedios y posturas moderadas. Se construye a partir de movimiento y pausas, luz y sombra, amor o indiferencia, terror o fascinación, pero siempre posado en uno u otro, jamás en los dos juntos.

La vida en Marienbad, un hotel de descanso, se retrata como un juego de estrategia donde puede ganarse siempre, mientras se siga la estrategia correcta. La memoria por desgracia no entiende de lógicas absolutas y sus estrategias se vuelven confusas y se antojan imposibles para llegar a un resultado definitivo. El juego de Nim[1] es logarítmico, lógico. Marienbad, en cambio, se presta a las estrategias infinitas de la quántica, en una sinapsis neuronal que persigue la reconstrucción onírica e inconciente de un recuerdo, modificado tal vez, por la más inverosímil realidad.

Los hechos objetivos en la trama de una historia como esta, están sobrevaluados. ¿Qué importancia tienen los nombres, el lugar, los personajes, cuando lo que importa es el deseo? ¿Si la memoria en amistad con la poesía, estará presente para comprender aquel delirio y la metáfora, eterna concubina, terminará cerrando el significado? Si recordar es volver a vivir ¿por qué no vivir la historia de un deseo y entregarnos a la locura del olvido para soportar la nimiedad del presente?

Recorrer los laberintos de la mente puede llevarnos al año pasado en Marienbad donde para contar una historia, se necesita contarla desde lo que fue, desde lo que pudo ser y también desde lo que deseábamos que fuera y no pasó. Cualquier juego, otros amantes cualesquiera, cualquier historia, lo importante es que ésta, no sucedió y si lo hizo, fue seguramente diferente, pero alguien tiene que reconstruirla y contarla como mejor se pueda. Alain Resnais juega entonces al papel de Szscherezade y va hilando trozos de la historia, que no está incompleta, sino inacabada. Tal vez para que ésta, no sucumba ante la realización del deseo que significaría la muerte inmediata para éste y lograr así conservarle la vida, un día, un mes, una noche, un año más, lo necesario, no importa.

El año pasado en Marienbad” (1961) es una película que se considera de culto, y que muchos tacharán sin duda de snobismo cinematográfico, de ser una historia incomprensible, rebuscada o incluso de no tener historia. Sin embargo, es un ejemplo maravilloso del montaje que obedece a las innovaciones propias de la corriente francesa del ‘Nouveau cinema’ y que sin duda Resnais adopta como sello personal al hacer del acaecer mnemotécnico, es decir de la memoria y su reconstrucción, a partir de los recuerdos de los personajes, el ingrediente principal de muchas de sus películas, como Hiroshima Mon amour de 1959.

Si fueron de su gusto películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, o Memento, ejemplos más actuales que comparten el estilo de montaje y construcción de la historia, El año pasado en Marienbad se antoja imperdible. Si por el contrario, su preferencia cinematográfica son historias lineales, en montajes un tanto menos surrealistas olvide el nombre de esta película, pues como diría ya la famosa frase ‘bienaventurados aquellos que olvidan, pues obtendrán lo mejor a pesar de sus errores’.


[1] Es el nombre del juego que se presenta durante varios cuadros de la película. A partir de ella se le conoce también como el juego de Marienbad

07/11/09

La noche de todos los Santos...

-Pero hijos, me da mucha pena ver que nuestras tradiciones se están perdiendo, hay que tener cuidado. Es muy triste ver que los niños del pueblo están pidiendo para su ‘Halloween’ en lugar de su calaverita. Hay que rescatar las tradiciones de la calaverita, esa es una verdadera tradición católica. El Halloween es gringo, no es nuestro. A la salida en su periódico parroquial “El mensajero” hay un artículo muy interesante con 7 razones para rechazar el Halloween que es una tradición pagana; recordemos que los paganos no son católicos.-

Mientras te diriges camino a la salida de la iglesia, piensas como es que junto a los ‘Apóstoles de la vela perpetua’ que venden ‘El mensajero’, es posible que esté también una hoguera para quemar a los paganos, que hay que recordar no son católicos. – No somos católicos- te incluyes, pero eso dentro de un templo es herejía así que te apresuras a salir, para no caer en tentaciones y pensarlo a gusto, mientras bebes el rompope de las monjas que es lo único que te lleva a misa de lugares tan alejados como un pueblo por hidalgo.

¿Y si las tradiciones se pierden qué?-te preguntas con desgana – ¿A poco el padre sabe en que consisten las tradiciones mexicanas de a de veras? ¿En serio el Halloween y la calaverita son tan diferentes? – te respondes que no, mientras sigues caminando hacia la barbacoa al final de la plaza y te detienes a comprar un litro de pulque para complementar el desayuno. -Pinche iglesia católica y sus chaqueteos mentales, les gusta confundir, pero lo hacen para dominar.- Piensas que eso, es el ejercicio del poder en su máxima expresión y no Calderón extinguiendo Luz y Fuerza.-

¿Quién le dijo al padre que la tradición mexicana está en pedir, cuando en un día sagrado como hoy, la idea es ofrendar? Recordar a nuestros muertos, tenerlos presentes -suspiras por los tuyos- hoy es el día en que te permites extrañarlos y sentirlos cerca. Hoy, es el día en que se cruzan las barreras de todos los mundos y planos cuánticos, cuando la energía, sea cual sea su ecuación, se desprende desde la tierra misma, cuando el tiempo sagrado renueva los ciclos y las personas que ya no están contigo vuelven para besarte la frente como cuando eras niña.

Sientes los labios de tu abuelo y la caricia de su mano en tu pelo. De pronto eres de nuevo una niña vestida de princesa o de mujer maravilla, es lo de menos, cada año era lo mismo. Te compraban un vestido o un disfraz que usarías en la ‘noche de brujas,’ pero antes de usarlo ayudarías a poner la ofrenda. Desde muy temprano el olor a mole y pollo era notorio, los condimentos fuertes del arroz cuando se sofríen elevaban sus aromas por afuera incluso de la casa, todos esos olores se mezclaban con el copal que se quemaba desde la madrugada. Todo el día, las mujeres de la familia, se dedicaban a complacer los caprichos de los invitados a la ofrenda, tú sabías que la comida no sería servida hasta el día siguiente, -hoy los muertos comen primero- te decían tus tías y tú lo acatabas como la realidad más absoluta.

Danzabas de un lado a otro, con la inmunidad que te daba ser la única niña de la familia, o al menos la única interesada en ayudar en la cocina y no salir a jugar con los demás primos. Llevabas papas, flores, papeles, calaveras de azúcar, botellas, siempre y cuando su peso te permitiera transportarlas. A veces batías los huevos para el merengue y de vez en cuando te robabas probaditas con el dedo del pulque que se usaba para levantar las claras, claro hasta que tu abuelo te sorprendía. – ¡Cabrona muchacha, así no! Uno no mete los dedos a la comida.- Entonces agarraba un Mundet rojo y te lo daba en un vaso previo pulque servido. – Así, como la gente- te apurabas a tomarlo y después, de manera invariable metías el dedo a la azúcar glass cuando nadie te pusiera atención.

Para medio día la ofrenda estaba puesta. El papel picado con motivos calaveriles era el mantel que se ponía en la mesa, que era movida al centro de la sala, para tenerla justo a la entrada y a la vista. El espectáculo era hermoso y sumamente colorido. Botellas de vino, cigarros, copas, fotografías, calaveras de azúcar con los nombres de la familia vivos y muertos. Dominós y barajas, todo adornado con el colorido de las flores y texturas. Para la tarde todo el aroma a comida se diluía poco a poco en el de incienso, crisantemos y cempasúchil. Al caer la oscuridad las veladoras eran encendidas y la sala se llenaba de un extraño calor que te hacia dormir en el sillón, hasta que te despertaban para que fueran a cambiarte con tu disfraz nuevo.

De pronto, te sientes en el calor de la hoguera, aunque el viento es frío, el humo de la cecina a tu lado, el olor tan inconfundible de la carne, te hace pensar que tal vez pudiste ser tú la que se quemara en otros tiempos, en troncos muy parecidos. Te lamentas no haber comprado el mensajero para comprender esas 7 razones indispensables para rechazar el Halloween y pedir calaverita, unirte al rebaño y tomar la cicuta de la conformidad. Pero ya es tarde, lo sabes. ¿Para qué pensar en lo que pudo ser?

Esta noche al llegar a tu casa, prenderás cuatro velas blancas sobre un altar que tendrá una representación de cada elemento. Al centro estará una calabaza que secarás cuidadosamente y guardarás hasta el próximo año para colocarla junto a la nueva, en señal de vida, muerte y renovación. Probablemente rezaras un rosario, aunque sea por el puro recuerdo de los ritos familiares de tu infancia; al pasar cada una de las cuentas, sentirás las manos de tu tía abuela explicándote como debe usarse. Pondrás, pan, coca-cola, agua y cartas sobre la mesa. Encenderás un puro y jugarás un solitario, mientras recuerdas a tu abuelo dándote las instrucciones para aprender a jugarlo con un estilo muy diferente al que hoy se usa gracias a las computadoras – sí, las tradiciones se pierden- te llega a la mente de repente.

Te tomarás un whisky y dejarás un caballito de tequila a la cabecera de la mesa. Pondrás una calavera de azúcar en el altar, por cada alma que esa noche te acompaña y humearás el copal y la mirra, para hacer más agradable su estadía a tu lado. Hacia la media noche y con una luna llena hermosa sobre lo alto, derramarás algún vino sobre la entrada de tu casa, y arrojaras puños de sal a las esquinas donde ya estaba el cempasúchil. Cuando algún niño, toque a tu puerta, saldrás en tu vestido y sombrero de pico negros, a ofrecerles un dulce para su Halloween, o su calaverita, el término es lo más irrelevante, lo importante es lograr esa sonrisa franca y sincera que sólo los niños saben ofrendar a cambio. Esta noche es un momento para ofrecer, para recordar e irónicamente, para revivir lo más humano en ti misma.

Hoy, todos están invitados vivos, muertos y nostálgicos, a la tradición universal de la ‘Noche de todos los santos’, elAll Hallows Eve’, el Halloween’, el ‘Samahin’, el ‘Día de muertos’, ‘La noche de Brujas,’ hoy es la noche en la que todos, hasta tú, puedes revivir las experiencias más hermosas como cuando estabas viva. Y lo más importante, junto aquellos que se tomen la molestia de ponerte un vaso de agua en la mesa e invitarte a tomar un whisky. Amén de que así sea ¡Salud!

25/10/09

Y feliz Samahín a Todos


Absolutamente tierno, absolutamente sensible, una luz que va y nos deja. De pronto la poesía me toma por sorpresa triste y apurada… le digo q no tengo tiempo, pero no me deja de dar vuelta en la cabeza, una canción una frase, todo inicia con un fragmento. A veces el fragmento crece y se vuelve glorioso, otras veces solamente se queda aguardando y se vuelve un Frankenstein con vida propia y una voluntad atroz. Revivir a los muertos es un pecado, pero nunca lo será si de lo que se trata es revivir al muerto amante, traerlo del inframundo, rogarle con el corazón que nos abrace desde el más allá. ISIS nos daría su bendición ella también lo hizo.
Sigo escribiendo., esto es automático una retahíla de fragmentos, con relación y o sin ella, salen de mis dedos aunque quisieran salir por mis ojos o se gritados hacia un cielo negrísimo, profundo que no deja parecer a la luna n el
Samahín está muy cerca y de pronto un ciclo más termina y nada cambia. El tedio cotidiano nos carcome, no aleja de lo que nos da calor, de lo que nos da vida, de lo que nos permite seguir adelante… a veces todo simplemente es muy gris, aún así es Samahín y todo se renueva, sean retazos o no, sean fragmentos o no, estemos vivos o muertos, siempre existe una redención en estas fechas… formulemos un deseo, quién sabe y la luna se porte generosa con nosotros una vez más para el año siguiente…
Ya es tiempo de derramar el vino en el suelo y poner sal a la entrada de las puertas…

14/10/09

El ocaso de la Reina y la Princesa usurpadora

Cuando yo tenía 15 años, la gente solía llamarme ‘darketa’. Lo anterior, no es una confesión, que absurdo si lo fuera, eso es una obviedad, que hasta la fecha tiene reminiscencias. A esa edad, además de mi ropa oscura, maquillaje de noche -permanente- escuchar a ciertas bandas de rock y ciertos hábitos poco comunes como fumarme una cajetilla de cigarros negros (como están hoy en día mis pulmones) y beberme una botella de tinto al día, tenía la mala costumbre de saltarme clases y leer lo que según yo aumentaba mi formación humana.
La literatura ‘dark’ o ‘gótica’ como se le conoce, aunque no es lo mismo, estaba por llamarlo de algún modo, en la lista prioritaria de libros que consumía cual caramelos tranquilizantes. En este sentido nunca discriminé autor alguno, y los libros que mis ojos y dedos saboreaban viajaban como en tren bala de Baudelaire a Lewis Carrol, de Saint- Exupéry a Albert Camus y de Lovecraft o Poe, a la “Reina Maldita:” Anne Rice. Sobre ésta última les contaré una historia de terror, que por ese entonces se me antojaba imposible.
Escritora de “culto” y lo entrecomillo porque no hay tal cosa en una autora cuyas obras han sido ‘best sellers’, Anne Rice ha escrito más de 25 libros, además de cuentos y ensayos históricos. Entre los primeros, figura la serie de “Crónicas vampíricas” como posteriormente se les denominó y que empezarían con “Entrevista con el Vampiro” en 1976 (libro que se volvió película en 1994) y terminaría en 2003 con la publicación de “Cántico de Sangre.” A esta serie se le unirían dos obras más del mismo tema llamadas “Las nuevas historias de vampiros”, “Pandora” y “Vittorio”, publicados en 1998 y 1999 respectivamente y que completan todo lo escrito por la autora referente al tema, con un total de 12 libros, aproximadamente la mitad de su obra. La otra tiene temas tan diversos y variados, como la historia de nueva Orleans, Brujas, espíritus antiguos, así como relatos eróticos que fácilmente le hacen competencia al Marqués de Sade, pero esos sí… son otra historia.
Regresando a los vampiros, -y a mi edad de 15 años- yo me bebí todos los libros de la autora que pude conseguir y comprar (por que a esta autora se le bebe, no se le lee) hasta que cumplí 22 y se me acabaron las botellas, pero no las ganas. Toda mi colección me fue llegando muchas veces de lugares tan lejanos como España, Italia, Suecia o Ingaleterra, que prontamente mi biblioteca se fue llenando de ediciones especiales y formatos tan extraños y diferentes a los encontrados en México, que aun hoy, el lugar que ocupan estos ejemplares dentro ella es una especie de altar, donde se encuentra toda la sabiduría de mi adolescencia (que simple es uno cuando es adolescente). Cada uno, a su manera me marcó de maneras profundas y diversas, muchos incluso hoy, se vuelven referencias obligadas en mi vida porque son ese tipo de lectura que puedes rebeber sin temor a indigestarte.
El universo de Rice, sea vampírico, histórico, de brujas o sexual, es siempre un trago apetecible como el buen tinto. Ya sea por la narrativa, a la vez fluida y elegante, o por la precisión histórica que esta autora maneja con el rigor de una celadora muy pendiente de su oficio, pero sobre todo, por las diversas temáticas que aborda a través de cada personaje. Leer las crónicas vampíricas no es leer sobre vampiros, no es transportarte a un mundo ajeno y fantástico donde lo imposible se vuelve cotidiano. Por el contrario, el éxito de Rice reside en que a través de estos seres se dejan al descubierto los pensamientos, emociones y frustraciones más humanas, logrando así que lo más cotidiano se vuelva fascinante. De la mano de Rice conocí a autores tan interesantes como a William Blake, o aWilliam Styron, conocí de música, y pintores entre otras muchas referencias que te llevaban de un autor de filosofía a otro con una exactitud tan vertiginosa como yo cambiaba de lectura. Pero esto es una historia de terror, no lo olviden.
Anne Rice, dejó de escribir en el 2003 con el punto final a las crónicas vampíricas y en sí a todo su ciclo oscuro, para dar un giro católico (¡El horror!) y publicar en 2005 (después de tanto esperar una nueva botella) el único tema que desde esa fecha y en adelante será su motivación: Cristo. Intenté leer “El niño judío”, pero he de admitir no llegué ni a la mitad, “la reina Maldita” buscaba salvación y al respecto no hay mucho que hacer.
En su ocaso, una princesa ha usurpado el lugar que por años llevó Rice dentro de la literatura mal llamada ‘gótica’: Setephanie Meyer. Ella, con su serie de libros Crepúsculo, (2005) Luna nueva, Eclipse y Amanecer, publicados consecutivamente hasta 2008, ha logrado posicionarse en la preferencia del público y consagrarse, como la nueva ‘Reina de los vampiros’ en la también nueva generación de los que ahora llaman como a mi a los 15 “darketos” o “góticos.”
A 10 años de tener ese apelativo, cuando sigo fumando cigarros que me dejan negros los pulmones aunque su color sea blanco y tengan doble filtro, leer a Meyer me produce una desazón inminente. Ninguno de sus libros me ofreció una narrativa elegante, su estructura es cuadrada y digamos predecible, la historia se desarrolla, sin filosofía u emociones complejas, es –por llamarlo de algún modo- un best seller hecho y derecho, que jamás podría llevar un apelativo de literatura de “culto”. Estos libros, entran en el grupo de hacer cotidiano lo fantástico, con una historia de amor ‘tan imposible’ como resulta cualquier otra en la vida de cualquier preparatoriana enamorada del chico malo.
Pienso en que será de las futuras generaciones de ‘darkies’ sin leer a la ya consagrada de la literatura, Anne Rice, dejados a la merced de una princesa cuyo mayor logro es contar cursis historias de amor. Mismas que tarde o temprano, se descubrirá son sólo otras tantas que obedecen al mito de la cenicienta, aunque para llegar al castillo, ésta se tenga que vestir como ‘gothic lolita’ y en lugar de perder la zapatilla se le haya rasgado una media…

PD. si no updateo esto antes...Feliz Samahin a todos y que la Luna los colme de bendiciones eternas…

06/10/09

Crónica de una muerte anunciada...

Me está temblando el párpado del ojo, pero no tengo la menor intención de tomarme el complejo B con tiamina para restablecer mis desgarrados nervios. Me siento profunda y absolutamente culpable.

Mi razón, me da argumentos lógicos y hasta válidos para convencerme sobre lo acertado de mi decisión. Mis emociones, por el contrario, no me permiten conseguir la paz, mucho menos la resignación. Estoy en falta. Algo invariable e irremediablemente se encuentra ausente a pesar de su discreción.

Yo misma, de encontrarme en su estado, hubiese suplicado la eutanasia; pero ciertamente yo puedo caminar, ver, escuchar y hasta comer, yo tengo todas mis funciones y sentidos, en otras palabras, yo no soy ella y dadas las circunstancias sus deseos me son incognoscibles.

Me hubiese gustado ver esa mirada como la de aquellos otros que en su agonía, desesperación o cansancio, se despedían a través de sus ojos manifestando, de manera clara, sus deseos. Pero con ella no fue así, la duda se incrusta en mi mente cual sanguijuela hambrienta, me desgarra, me carcome. Me convenzo de que ella lo hubiese querido así, pero lo dudo, ese sentimiento no me suelta. Yo hubiese rogado por el desenlace, pero ella ¿también?

Tembló todo el camino hacia el lugar. ¿Lo sabia? ¿Lo presentía? ¿Estaba conforme? No lo sé. Justo antes de que se la llevaran, mientras esperábamos en la sala y nos despedíamos de ella torpemente aulló. Fue un sonido débil, sordo, como para nadie y todos. No era miedo lo que percibía en su ladrido, otra cosa, una súplica, un consejo, un adiós apresurado, otra vez, no lo sé.

Intento levantarse de la plancha, echarse a correr, pero sus piernas, cansadas y entumecidas por la artritis no le respondieron, 19 años son muchos, demasiados cuando a los 15 ya eres un anciano.

Puedo imaginarme sus últimos momentos. Hay sombras regadas por doquier de un lugar desconocido. Olores diluidos de objetos y personas que me son extrañas, ya no identifico. El zumbido sordo del silencio y de pronto un pinchazo y... ¿la oscuridad?¿el descanso?¿la luz? ¿la tranquilidad? Tampoco lo sé, eso no puedo imaginarlo.

Me hubiese gustado que mis últimas palabras no hubiesen sido “Candy, Candy, No te vallas” en ese tono de súplica errática de quien lo da todo por perdido, mientras se le nubla la conciencia por la tristeza que le embarga todo el cuerpo y se le derrama por los ojos. Me hubiese gustado dejar de llorar para decir al Dr. -Yo entro- y tomarla de una pata mientras todo terminaba, pero no pude. Fiel a mis miedos y traumas seguí llorando sin reaccionar del todo, sin atreverme a nada. Seguí llorando como si eso resolviera algo o me ayudara. De nuevo NADA.

Me siento culpable y además impotente, azorada de haber permitido que el 15 % de racionalidad que me conforma como ser humano, haya ganado la batalla al 85% de emoción restante. Estoy en falta y me siento profunda y absolutamente culpable y confundida, tanto que ayer me he abierto la ceja por 'accidente' y hoy se me ha olvidado ponerme el protector solar y todas mis medicinas. Freud tendría cosas importantes que añadir. De mi parte, no quiero decir nada más, salvo una oración profunda y sincera por la mascota que me acompañó durante 19 años de mi vida y que hoy a las 10 35 am. Dejó de existir. Requiescat In Pace Candy.

30/07/09

una entrada atrasada pero q no podía dejar de postear...

Hace meses que no escribo así que no tengo disculpa, espero solamente comenzar a escribir con mayor frecuencia de la que lo he hecho en este trágico semestre que me absorbió mucho, muchísimo tiempo.
Lo cierto es que a pesar del silencio hay mucho que decir. Así que intentaré al menos decir algo de lo que se ha quedado en el tintero electrónico, todo sea en beneficio de la sanidad mental que cada día pareciera ganar en su empeño de escapar de mi persona.
¿Por qué votar por Dr., Mono?
La Sra. Sociedad Civil se encuentra enferma, y además, ignorada. No hay nada peor para una mujer que la ignorancia y la depresión y pareciera que si la sociedad civil fuera una, no estaría lejos de encontrarse justamente en ese estado. Luego entonces, ¿a dónde va la sociedad civil deprimida? a la ruina. Lo que articula a nuestra sociedad, como a cualquier otro ser humano, es sin duda alguna su organización. Se requiere un corazón que lata un hipotálamo que segregue hormonas y a un cerebelo que haga las reacciones automáticas del cuerpo, se requiere pues coordinación y además un cerebro, que lleno de sinapsis le otorguen voluntad y movimiento. Nuestra sociedad civil está en una falla sistémica. Lo automático funciona aplicando la frase célebre: “y sin embargo se mueve”, pero se mueve como una creación absurda sin voluntad u organización. La sociedad no está coordinando y eso no es culpa completa de la clase dirigente del país, la responsabilidad está en otra parte y ahí ya sabe cada quién la porción del pastel que le toca.
La vaga organización de algunos a favor de la anulación del voto y el voto blanco tan desinformado como cualquier otro, son solo un ejemplo de la grave enfermedad que aqueja a esta señora sociedad civil, que está deprimida y por si fuera poco catatónica. Se está acercando al suicidio y eso, más que la cínica clase política que se sigue repartiendo el botín, es lo preocupante. Creer que no se puede hacer nada y conformarse con la impotencia de ser ignorados e ignorantes, no está bien de ningún modo.
Bajo esta perspectiva de país de las maravillas, donde según esto el IFE censura y los políticos hacen como que acatan las reglas, para todo terminar en un juego de poderes ya resueltos y además televisados con ‘la gaviota’ y ‘Marianita’ como protagonistas, entrevistas a actores que apoyan lo verde que incluye por cierto la condena “que les corten la cabeza” es una telenovela de mal gusto como la mayoría de Televisa; la verdad no hay mucho de que sostenerse y no hay mucho más que hacer. La realidad política de este país es de un humor tan simple y tan pendejo como el que se televisa los domingos por la noche en horario estelar, donde se socializa como común el burlarse de la gente por que eso es lo que hace reír. La diferencia entre el programa y la realidad es que aquí la burlada es esta señora de la que les hablo, La Sociedad, que ya no más, no da pa’ mucho; pero aún así nos reímos ¿que no? De que preocuparse si lo relevante es que Peña Nieto está re guapo y seguro Perroni tiene toda la autoridad moral para hacer campañas, digo es lo mismo anunciar marcas contra el acné que decir que lo que México necesita son propuestas ‘valiosísimas’. Entre tanto alcohol y píldoras que trae la cada día más desaparecida Sociedad civil habría que recomendarle que en uno de sus viajes mejor se ponga a leer algunos Web cómics maravillosos a ver si así se le sube el ánimo. Eso sí, si logra omitir toda esta invasión viral de la propaganda publicista de los partidos, que ya invaden hasta Internet…
Ni hablar, si la pregunta es: ¿Por qué votar por el Dr. Mono? La respuesta es: porque quizá la propuesta mágica, mística espiralidosa de un Web cómic traiga más esperanza y sobre todo lógica que la propuesta política, que hoy en día es todo telenovela y sensiblería barata, que digo barata, parecería que se manufactura en china, y así nos la recetan nuestros queridísimos’ medios de información masivos. Sí, la Sra. sociedad civil se encuentra enferma y aunque usted no lo crea, la encomiendo a los superpoderes del Dr. Mono… nos hace falta humor, pero también uno que otro pespunte de racionalidad aunque sea de un simio: ¡por piedad! Si Uds., quiere saber quién es Dr. Mono por favor visite lo siguiente www.heroeslocales.com/bunsen y ríase...

07/03/09

Una reflexión sobre la muerte

La muerte no te duele hasta que te familiarizas con ella. Cuando te rodea desde etapas tempranas, puede que te acostumbres a su presencia, pero la indiferencia, esa que por lo regular te permite evitar las emociones, no llega jamás.
La muerte duele más cuando te vuelves empática con ella, con el dolor del muerto por dejar lo conocido y adentrarse – en el mejor de los casos- a cualquier otro momentum incierto, pero también al volverte empático con aquellos a quienes la reciente no existencia de ese ser, conmociona. La muerte compartida, es muy dolorosa.
Duele a razón de no sé qué glándula o emoción en nuestros hipotálamos, pero lo hace. Quizá por que la conciencia de que todos, absolutamente todos, pasaremos por ella tarde o temprano, llega con cada episodio como un recordatorio non grato.
En este sentido de universalidad de la muerte, no me refiero sólo al hecho de estar muerto. Eso, para el caso, resulta en el instante más cómodo de la situación. Morir, porque hay que hacerlo, por que desde que aspiramos nuestro primer aliento, y tenemos esa ánima, comenzamos a oxidarnos en la paradoja certera de la vida. Con cada respiro vital, nos oxidamos más, envejecemos y por lo tanto morimos. No, morir no es lo complicado, ¿cómo podría? si es lo que hacemos en cada momento y de forma automática.
Lo difícil, -y a eso me refiero- es la pérdida que todos viviremos cuando nuestras personas queridas, cesan en su compañía y de pronto nos enfrentamos -como si no fuera cosa de todos los días-, con una soledad renovada que nos recuerda que, en este mundo, sólo estás tú y lo demás, es transitorio… Este hecho, encubre a la otra paradoja: sí, todo es transitorio en nuestras vidas, pero todo eso, seguiría inmutable por nuestra ausencia.
Nuestra vida, aquella que cuidamos, valoramos y protegemos como única, factor indispensable y por sobretodo maravillosa para el que vive, podría dejar de ser y eso no afectaría en nada el comportamiento de las cosas en la macroesfera. El universo, se seguirá expandiendo, ¿cómo podemos pensar que la muerte alteraría ese principio?
El universo se expande y nosotros morimos.
Morimos cada día y en cada respiro. Y la muerte entre más cercana, entre más constante, con mayores recordatorios, nos hace desistir de la indiferencia para abrazarnos al dolor de la empatía. Aunque ésta, sea momentánea y el instante superfluo. Aunque su aparición –la de la muerte- sea transitoria una vez más en nuestras vidas.
Vivimos la muerte porque no hay otra manera de sentirla y abrazarla en todo su esplendor, porque no hay otra manera de sentirnos tan humanos, tan frágiles, tan transitorios; porque sólo así nos sentimos vivos.
La adolecemos, porque somos humanos y como tales, es imposible escapar de su compañía. Nos acostumbraremos a ella, a sentirla cerca, pero serle indiferente, esa falta emotiva, por desgracia y para fortuna no llega nunca…
PD: Requiescat In Pace a todos aquellos que han muerto y han sido aplaudidos en su funeral.

22/02/09

¿Errores de 'profesionales'?

Vaya, casi un mes y yo sin escribir... Las razones son obvias, así que mientras me da tiempo de updatear decentemente con mis primeras impresiones del primer semestre de mi especialidad les dejo unas imágenes que me tomé la molestia de escanear, nada más por el gusto que me dio verlas.
Un poco de contexto:
Como parte de mi tarea diaria debo leer el periódico, cosa que no me gusta mucho y que no acostumbro por diversas razones -salvo la sección cultural de "El Financiero"- quienes me conozcan sabrán que la flojera o la falta de gusto por la lectura en ningún momento forman parte de ellas. Aún así, como buena ñoña -perdón estudiante- he leído los diarios, uno diferente cada día de la semana para tener diferentes puntos de vista, y poder mejorar mi análisis.
Fue así como el día viernes 20 de febrero, compré "La crónica de hoy" y vaya sorpresa que me he llevado.
POr ejemplo:
Este horror de ORTOGRAFÍA de un acento diacrítico en la primera plana, lo cual, por su puesto cambia el sentido de la oración y el encabezado. (por un segundo creí que Walesa tenía algo que ver con la creación de empleos en un futuro...)

No, no se ha publicado Fe de errata alguna.

En segundo lugar esto que me ha hecho reír como loca en cuanto leí.

Lo de menos es de qué trata la nota, o si las Hummers que la señora Gordillo regaló fueron para la rifa o para comprar maestros... nooo...
Lo importante es 1.) O el lapsus del periodista (y redactor de estilo que corrigió sic.) al dejar en claro que a los maestros disidentes lo que les faltaba era en efecto: DESORIENTACIÓN. Porque, 2.) Seamos honestos, ningún maestro ORIENTADO, estaría a favor de las rifas o de la 'novia de Chucky' ¿o no?
Lo interesante es que ambos errores, entre otros menos trascendentales -es decir, graciosos- se encontraron en el mismo día de publicación del diario. Además se supone que "La Crónica" tiene un tiraje bastante amplio, además de dos ejemplares gratuitos que se reparten como dulces en diversos puntos de la ciudad. Su manutención, como la de otros tantos, depende de la publicidad que vende, y se supone entonces que es un diario que se realiza por Profesionales del periodismo... ¿Uds. creen?

20/01/09

Un pequeño Resumen...

Vaya que si últimamente no he escrito mucho, pero la situación del país me obliga a trabajar más de lo debido para darme algunos gustos (muchos menos de los debidos) lo cual reduce mi tiempo frente a la computadora , en efecto más de lo que debería, pero menos de lo que podría ser.
Pero después de ese brevísimo reporte de mi vida, que en realidad no es sino trabajo y médicos, ya que no hay escuela, les contaré algunas cosas interesantes que han pasado, y merecen ser escritas aunque ya tengan rato de ser pretérito. Para esto, me ayudaré de algunos subtítulos y les diré también que estos serán ordenados del más reciente al más atrasado, de tal suerte que si ustedes leen los subtítulos al revés leerán todo en estricto orden cronológico no reversible jaja…Empecemos:

La Mole
A pesar de que esta también es una convención de cómics, manga y anime (más lo primero que lo segundo) a comparación de la TNT este resulta un espectáculo con pros y contras que valen la pena aclararse. Primeramente hay que hablar que el Expo Reforma, de ninguna manera se compara al Centro de Convenciones Tlatelolco (CCT), ya que la organización, limpieza y servicios del primero sobrepasan por mucho en calidad y cantidad al segundo.
La entrada de gente está mucho más controlada y la afluencia es en definitiva mucho menor. La razón de ello es que el boletaje está más controlado, no hay preventas engañosas ni turibuses con gente con boletos no contempladas. El costo de la entrada es de 50 pesos, y con cosplay (dos personas disfrazadas de manera decente, no sólo con orejas de gato, jajaja) aplica un descuento de 2x1 es decir, todos pagan aunque sea algo y por lo tanto, la gente lo piensa dos veces, además de que es una manera de controlar cuántas personas entran y cómo.
La Expo, es salvo por pocas, muy pocas excepciones, lo mismo que se puede ver en la TNT en cuanto a puestos y material se refiere, los precios tampoco varían mucho en éstos. En lo que si varían, y bastante, es en la calidad y cantidad de comida que se vende, en las bebidas y en los espectáculos, y ésta es quizá la más grande desventaja de La mole. La comida no es tan variada, pero sí más cara, y los espectáculos se repiten año con año y aunque no son nefastos, tampoco tienen competencia con grupos como Jam Project o por lo menos en la variedad de conferencias y grupos que se presentan ahí. De hecho el mismo grupo se presentó en todos los días con el mismo repertorio en el cual interpretaban temas de “Guitar Hero” como Paranoid, que en algún punto pasó de ser de Black Sabath, para convertirse en parte de esa ‘buenísima banda’ que son los ‘héroes de la guitarra’ … pero bueno… esa es otra historia.

PD: he de agradecer a los hombres que me aceptaron como cuarto miembro en su grupo para entrar y que pudiera hacer válida la promoción de 2x1 y que amablemente pagaron mi entrada sin retribución alguna. Se requieren más personas como ellos: Gracias

Lugares Non Santos
Además del médico, muy al inicio de estas vacaciones salí con mi novio a un lugar que desde hace mucho quería ir, pero que por una u otra razón no había tenido oportunidad, algo así como mi eterno “quiero ir a ver a Paquita la del Barrio en mi cumpleaños” que nomás sigue en mi lista de pendientes. Afortunadamente este lugar no se quedó en esa lista y fui nada más ni nada menos que a la lucha libre, deporte que me fascina desde que tenía yo poca edad dada su teatralidad y violencia, pero sobre todo a su eterna semejanza con los superhéroes y los disfraces; no hay mejor combinación.
Fuimos al centro cívico de Ecatepec y permítanme describirles la experiencia que desde que se llega ya es historia. Hay que caminar por puestos con toda clase de memorabilia posible: playeras, máscaras, tazas y tarros de cerveza, chamarras, muñecos, juguetes, cinturones y desde luego disfraces con capas para los más pequeños. Además de lo anterior, hay encendedores, y pósters que te venden con la foto de tu luchador favorito e incluso algunos incluyen una pluma para conseguir autógrafos.
El evento es algo muy divertido, no quisiera hacer un análisis de lo que es considerado como masa y de por que éstas cuestiones tienen tanto éxito y producen tanto dinero. Por que eso aunque es muy yo, le quitaría la magia y para mí, eso fue la lucha libre: magia. Es un evento que a pesar de toda la “violencia” resulta en un espectáculo familiar mucho más agradable y créanme, mucho menos peligroso que el Fútbol en algunas ocasiones. Principalmente por que en el ring los movimientos se efectúan para aparecer a cámara y no en la realidad, es como ir al set de grabación de tu taranovela favorita y ver que a pesar de que hay cosas que suceden en realidad otras no pasan de ser efectos especiales que al ojo del buen observador se revelan, más que como una falla en la pelea como una obra de arte del engaño.
Otra cosa de mi interés, fue lo que se vende de comer en esos lugares que dista mucho de lo que se vende en un concierto, además de la cerveza que no puede faltar lo más rico son las botanas de cantina que se venden, pepitas, cacahuates, y hasta huevos cocidos, chicharrones, palomitas, papas y tortas sólo complementan el menú; mismo que se ofrece por los mismos vendedores que sólo se van turnando el producto, cosa que resulta jocosa puesto que un mismo vendedor te ofrece desde playeras y manos de hule espuma, hasta tortas de jamón, eso es variedad competitiva J.
Una experiencia que nadie, en serio nadie, debería perderse.

La triste Historia de Pancho
En mi viaje a urgencias del seguro social mientras yo palidecía de dolor y el suero comenzaba a hacer su efecto un hombre llamado Pancho, cosa de la cual me enteré por lo gritos que pronunció su compañero cuando éste se calló desmayado ‘sin razón aparente’.
Pancho llegó a urgencias por un golpe que se propinó en el hombro debido al mal equilibrio que te produce el exceso en el consumo de cierto producto de origen etílico. En otras palabras: Pancho se cayó por borracho y tan fuerte estuvo el golpe que hasta la borrachera se le bajó y el dolor tomó su lugar en la poca conciencia que tenía.
Tan chillón resultó ser Pancho que rápidamente hartó al personal de urgencias, que por ahí de las 3 AM ya estaba con pocas ganas de atender pacientes (irónica situación), cosa que derivó en que para callarlo le administraran un sedante: diazepam. Esta Acción resultó en un paro cardiaco debido a la intoxicación etílica que llevaba y que los médicos tuvieron a bien omitir.
Fue así como Pancho terminó en terapia intensiva, después de aplicarle resucitadores… y todo por un borrachazo.

Un caótico fin de semestre
¿Pero cómo llegué hasta aquí? fue la pregunta que me hice de manera constante mientras una mujer (bueno Doctora) me sermoneaba diciendo que “los problemas no se viven, se resuelven” que era mejor “echarle ganas todo el semestre y no al final” y finalmente “que si reprobaba no había problema, que lo más importante era mi salud”; en la sala de urgencias de mi clínica por ahí de la 1 AM de la madrugada de un lunes en el que yo tenía que entregar dos trabajos finales y llevaba ya una semana de malpasadas por los mismos motivos. Juro que no le contesté nada a esa mujer por que el dolor que llevaba en mi estomago/vesícula era tan agudo, que el sólo de respirar me dolía y prefería no entrar en argumentaciones absurdas. ¿Cómo hacerle entender a ese remedo de doctor que: 1. Yo podía resolver mis problemas, pero no la mala organización de mis profesores, 2. que en realidad yo le había “echado ganas” todo el semestre y 3. Que definitivamente no estaba en peligro de reprobar ninguna materia, es más que seguramente tendría un 10 de promedio? No, honestamente no tenia ganas de argumentar nada, lo único que podía hacer era intentar respirar y rogar porque el enfermero que tuvo a bien ponerme el suero, no me reventara una vena en su incapacidad para lograr encontrarlas, además de intentar reestructurar mi mente y mi agenda, para comprender que seguramente estaría ahí hasta las 6 AM, lo que me restaba tiempo para terminar mis trabajos y lo cual, de antemano me estresaba aun más…


Finalmente después de que terminó el suero, con analgésicos, desinflamantes y demás medicinas para gastritis y vesícula, y rogar a la mujer esa que se dice doctora que dejara de beber su café para darme el alta, salí de urgencias a las 4;45 AM. Llegue a mi casa a dormir apenas lo indispensable para salir de casa a las 10 AM y entregar mi trabajo a las 11:30 en CU y esperar mientras terminaba otro a las 4 PM para entregarlo y por fin, dar por terminado el semestre y descansar un poco…tengo que agradecer que mi historia al menos no fue como la de Pancho y salí de urgencias para contarlo aunque sea de manera tardía.

04/12/08

Mi vida y la nada

Decir que mi cabeza es un caos, nunca es una exageración. Generalmente cuando logro sentir el desorden como algo meramente molesto, es porque éste, es ya, un asunto incontrolable… básicamente esto es lo que pasa. Mi cabeza colapsa, entre desorden y demasiadas cosas acumuladas. El trabajo me mata… la escuela me mata… yo me mato… no, juro que no estoy conjugando un verbo. Mis citas con el doctor no han sido satisfactorias… me estresa cuando me mandan de un especialista a otro y me mandan estudios cada vez más complejos a la par que te dicen en mil y un palabras distintas, “no sabemos lo que tiene, pero a su edad no debería tenerlo”.
Tengo 24 años y diría que estoy en plena crisis si no me supiera perfectamente capaz de superar la mayoría de los problemas que tengo. Aún así una cosa es asumirse capaz y otra que tu cuerpo ya no resista mucho más y no te responda igual que cuando tenías 15. Sí, estoy enferma de problema endocrino y en teoría es natural. Sin embargo, no puedo evitar sentirme inútil por no poder seguir llevando mi ritmo de vida, de poco sueño, alcohol, cigarro y trabajo. Mi neurosis se despierta por que no estoy ocupada y no puedo ocuparme, aunque de antemano sé que tengo mil y un cosas por hacer…
En fin este post sólo tiene la intención de avisarles que colapso… algo así como los edificios en la última escena de the fight club…
En algún punto todo mejorará yo lo sé, siempre lo hace, y en algún oro todo volverá a ser así o más oscuro, es la ley de la vida, todo permanece en constante movimiento. Heráclito tenía razón.
Mientras tanto, me dedicaré a sobrellevar mi neurosis y mi enfermedad, haré papercraft, haré mi trabajo y saldré de la coladera ¿qué otra cosa me queda?
PD. sé que es algo tarde para desearlo y que todos ya estarán pensando en renos y demás cosas...No me importa. Feliz Samahín a todos... Un buen año, y que la luna los colme de bendiciones... (recuerden que después de todo...todo aquí es Karma )

14/10/08

Totalmente Vieja y sin culpas...


Cuando vi este comercial por primera vez, me dio risa… parte proyección, parte risa Freudiana, que me dejaba entre ver lo catastrófico del asunto… este comercial por mucho es grotesco. No sólo la manera en la que se retrata a la mujer comiendo (desesperadamente cual un vil atracan de una princesa Mia… sino por el contenido en el discurso que connota una invitación a volverte princesa Ana.

Pero, ¿quiénes son estas princesas?

Al buscar en la red sobre esta realeza los resultados son interesantes… las princesas Ana y Mía, también conocidas como princesas de cristal y de porcelana son las palabras clave para encontrar en Internet foros y blogs que promueven el estilo de vida a favor de la anorexia y bulimia. A pesar de que estas enfermedades silenciosas se consideran como unas de las más importantes hoy en día, ya que afectan a la población entre los 15 y los 30 años según la OMS, y se han tomado medidas para promover información al respecto de ellas así como su detección y tratamiento, los foros Pro ana y mía como también se le conocen son muy socorridos y visitados por una comunidad que va en crecimiento.

El Internet, tomado como esta tierra de nadie de fácil publicación y relativo simple acceso, ha sido el espacio ideal para la promoción de estas páginas y foros con contenidos como dietas, consejos y mandamientos de las mujeres y hombres que padecen esta enfermedad derivada de la maniaco-compulsión. En estos espacios la promoción de la ‘perfección’, como también se le llama son sólo algunos de sus tópicos. Las carreras para perder kilos, las páginas de inspiracionales con gente delgada, así como los menús en señal de fuerza de voluntad sustituyen el nombre. En estos foros todas son princesas, la diferencia de su anonimato no radica en el nombre, sino en el número de calorías consumidos al día, la báscula y el peso ocupan el primer lugar en la carta de presentación de los usuarios, que contrario a lo que suele pensarse no son sólo mujeres.

La anorexia y la bulimia no discrimina, y llevarla en sus términos es un largo y sinuoso camino hacia la muerte: a las fallas sistémicas, la perdida del cabello, daños en el esófago, entre otros problemas causados por estas enfermedades; sin embargo, “vale la pena recorrerlo, quiero ser perfecta, controlarlo todo, llamar la atención” asegura una persona con este tipo de trastornos. Finalmente esto no se trata de juzgar a las personas y decir si estas chicas y chicos que padecen estos desórdenes se encuentran bien o mal, no es una cuestión de moralina, como generalmente se quiere tratar el asunto. Cada quien es libre de buscar su belleza como mejor le plazca, incluso a través de la muerte.

Desde luego hay cosas objetables, como que la mayoría de las personas que padecen un trastorno así, no se encuentran concientes –generalmente- de ello, o lo ven como una manera natural de comportarse, aunque en el fondo sepan que no lo es. Finalmente no hay que olvidar que alguien compulsivo será cegado por su obsesión y neurosis, hasta cualquier límite impuesto o no, y se orillará al paciente a sobrepasarlo. Hay que dejar en claro, por lo tanto, que un problema así no siempre empieza por algún fin estético. Recurriendo de nueva cuenta Freud, podría hablarse de una cuestión de superyó, además de diversos procesos psicológicos que evitan que la conformación del yo y del dominio del mismo se lleve a cabo. Controlar la comida y su ingesta, no es algo que se haga siempre pensando en el ‘voy a engordar’, aunque por desgracia es inevitable admitir que también pasa. Muchos de los casos de este tipo existen gracias a una imperiosa necesidad de adaptarse a un canon y sentirse como parte de la tribu poderosa o bella.

Lo peligroso de comerciales como estos no es que fomenten la anorexia y la bulimia per se, sino que la socializan haciendo de un desorden patológico -como la culpa por la ingesta de alimentos- algo perfectamente natural y por si fuera poco hasta característico de un género: “si no te preocupa, no eres mujer”

Definitivamente el comer algo y sentirse culpable por satisfacer una necesidad fisiológica y básica, no es algo natural, mucho menos su socialización. Como parte de un género que le guste o no a la publicidad, también es pensante y espero algún día se de cuenta que su definición nunca podrá hacerse a partir del contraste con lo masculino (Si les interesa acérquense a las teorías de Nancy Chodorow o a las aproximaciones de Melanie Klein, o Hellen Fisher), me rehúso a ‘comerme’ la idea en el comercial. Sobre todo a caer en su juego de socialización de un rol genérico.

No, yo soy orgullosamente mujer, si lo juro, a pesar de lo que mis amados compañeros digan o piensen, a pesar de tener apodos como “el amigo” o a los supuestos de que gracias a como pienso “hasta podría ser hombre.” No, soy mujer y una que no sé siente culpable de comerse muchísimas calorías en un helado si así lo decide. Yo soy muy controladora y miento si digo que no controlo mi dieta por una cuestión obsesa de mi salud y ciertos problemas derivados, pero no por una cuestión de culpabilidad en referencia con la ingesta. El sentirte culpable del placer es sólo el principio de sentirte culpable por vivir y eso, si lo sabré yo, te lleva a desarrollar una serie de patologías que tarde o temprano, te llevan a lugares que no quieres reconocer, ni encontrar.

Personalmente publicidad de este tipo, en efecto, me saca risa, pero también me provoca unas nauseas enormes…