25/11/09

Cuéntame una historia: El año pasado en Marienbad


“Metaphor for a missing moment

Pull me into your perfect circle”

A perfect Circle- Orestes

Las historias nos fascinan, gracias a la posibilidad de realidad y potencial onírico que manejan en su construcción. Lo sabía Szcherezade, quien conservó su vida precisamente contando historias que incompletas o mejor dicho inacabadas, se sucedían una tras otra, para embelezar a su oyente y lograr mantenerse con vida una noche, un día, un mes, un año más. El tiempo era irrelevante, la historia, por su parte resultaba lo verdaderamente trascendente. Eso lo comprendió Scherezade y también Alain Resnais quien, en la película ‘El año pasado en Marienbad’, nos cuenta una historia retorcida por la memoria, pero igualmente fascinante a las Mil y una noches.

El año pasado algo pasó en Marienbad. Las personas hablan de ello en sus pasillos que simulan laberintos, hablan de ello en sus jardines que lo son igualmente, pero ¿qué fue lo que pasó? La verdad, pareciera engullida por los susurros de sus gruesas alfombras y paredes. La verdad, es que nadie sabe que sucedió exactamente, pero eso no es lo importante. Una historia definida, con un contexto relativo, nos permite contar múltiples historias, con significados diferentes y reconstrucciones aún más disímiles. Nos permite, sobre todo, mentir en los recuerdos, en los terrenos íntimos de la memoria, para recordar lo que no pasó y sumergirse entonces en una melancolía que parece renacer en una sórdida nostalgia.

El ambiente en la película es de una teatralidad que permite un tránsito algo hipnótico por una realidad reconstruida a partir de dos amantes, o dos desconocidos, que buscan convencerse el uno al otro, no sólo de que se conocen y no, sino de que pudieron amarse o no. En otras palabras, de algo que pudo o no suceder el año pasado en ese lugar o en cualquier otro, denominado Marienbad. Un lugar que, como la película que lo describe, no conoce de intermedios y posturas moderadas. Se construye a partir de movimiento y pausas, luz y sombra, amor o indiferencia, terror o fascinación, pero siempre posado en uno u otro, jamás en los dos juntos.

La vida en Marienbad, un hotel de descanso, se retrata como un juego de estrategia donde puede ganarse siempre, mientras se siga la estrategia correcta. La memoria por desgracia no entiende de lógicas absolutas y sus estrategias se vuelven confusas y se antojan imposibles para llegar a un resultado definitivo. El juego de Nim[1] es logarítmico, lógico. Marienbad, en cambio, se presta a las estrategias infinitas de la quántica, en una sinapsis neuronal que persigue la reconstrucción onírica e inconciente de un recuerdo, modificado tal vez, por la más inverosímil realidad.

Los hechos objetivos en la trama de una historia como esta, están sobrevaluados. ¿Qué importancia tienen los nombres, el lugar, los personajes, cuando lo que importa es el deseo? ¿Si la memoria en amistad con la poesía, estará presente para comprender aquel delirio y la metáfora, eterna concubina, terminará cerrando el significado? Si recordar es volver a vivir ¿por qué no vivir la historia de un deseo y entregarnos a la locura del olvido para soportar la nimiedad del presente?

Recorrer los laberintos de la mente puede llevarnos al año pasado en Marienbad donde para contar una historia, se necesita contarla desde lo que fue, desde lo que pudo ser y también desde lo que deseábamos que fuera y no pasó. Cualquier juego, otros amantes cualesquiera, cualquier historia, lo importante es que ésta, no sucedió y si lo hizo, fue seguramente diferente, pero alguien tiene que reconstruirla y contarla como mejor se pueda. Alain Resnais juega entonces al papel de Szscherezade y va hilando trozos de la historia, que no está incompleta, sino inacabada. Tal vez para que ésta, no sucumba ante la realización del deseo que significaría la muerte inmediata para éste y lograr así conservarle la vida, un día, un mes, una noche, un año más, lo necesario, no importa.

El año pasado en Marienbad” (1961) es una película que se considera de culto, y que muchos tacharán sin duda de snobismo cinematográfico, de ser una historia incomprensible, rebuscada o incluso de no tener historia. Sin embargo, es un ejemplo maravilloso del montaje que obedece a las innovaciones propias de la corriente francesa del ‘Nouveau cinema’ y que sin duda Resnais adopta como sello personal al hacer del acaecer mnemotécnico, es decir de la memoria y su reconstrucción, a partir de los recuerdos de los personajes, el ingrediente principal de muchas de sus películas, como Hiroshima Mon amour de 1959.

Si fueron de su gusto películas como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, o Memento, ejemplos más actuales que comparten el estilo de montaje y construcción de la historia, El año pasado en Marienbad se antoja imperdible. Si por el contrario, su preferencia cinematográfica son historias lineales, en montajes un tanto menos surrealistas olvide el nombre de esta película, pues como diría ya la famosa frase ‘bienaventurados aquellos que olvidan, pues obtendrán lo mejor a pesar de sus errores’.


[1] Es el nombre del juego que se presenta durante varios cuadros de la película. A partir de ella se le conoce también como el juego de Marienbad

07/11/09

La noche de todos los Santos...

-Pero hijos, me da mucha pena ver que nuestras tradiciones se están perdiendo, hay que tener cuidado. Es muy triste ver que los niños del pueblo están pidiendo para su ‘Halloween’ en lugar de su calaverita. Hay que rescatar las tradiciones de la calaverita, esa es una verdadera tradición católica. El Halloween es gringo, no es nuestro. A la salida en su periódico parroquial “El mensajero” hay un artículo muy interesante con 7 razones para rechazar el Halloween que es una tradición pagana; recordemos que los paganos no son católicos.-

Mientras te diriges camino a la salida de la iglesia, piensas como es que junto a los ‘Apóstoles de la vela perpetua’ que venden ‘El mensajero’, es posible que esté también una hoguera para quemar a los paganos, que hay que recordar no son católicos. – No somos católicos- te incluyes, pero eso dentro de un templo es herejía así que te apresuras a salir, para no caer en tentaciones y pensarlo a gusto, mientras bebes el rompope de las monjas que es lo único que te lleva a misa de lugares tan alejados como un pueblo por hidalgo.

¿Y si las tradiciones se pierden qué?-te preguntas con desgana – ¿A poco el padre sabe en que consisten las tradiciones mexicanas de a de veras? ¿En serio el Halloween y la calaverita son tan diferentes? – te respondes que no, mientras sigues caminando hacia la barbacoa al final de la plaza y te detienes a comprar un litro de pulque para complementar el desayuno. -Pinche iglesia católica y sus chaqueteos mentales, les gusta confundir, pero lo hacen para dominar.- Piensas que eso, es el ejercicio del poder en su máxima expresión y no Calderón extinguiendo Luz y Fuerza.-

¿Quién le dijo al padre que la tradición mexicana está en pedir, cuando en un día sagrado como hoy, la idea es ofrendar? Recordar a nuestros muertos, tenerlos presentes -suspiras por los tuyos- hoy es el día en que te permites extrañarlos y sentirlos cerca. Hoy, es el día en que se cruzan las barreras de todos los mundos y planos cuánticos, cuando la energía, sea cual sea su ecuación, se desprende desde la tierra misma, cuando el tiempo sagrado renueva los ciclos y las personas que ya no están contigo vuelven para besarte la frente como cuando eras niña.

Sientes los labios de tu abuelo y la caricia de su mano en tu pelo. De pronto eres de nuevo una niña vestida de princesa o de mujer maravilla, es lo de menos, cada año era lo mismo. Te compraban un vestido o un disfraz que usarías en la ‘noche de brujas,’ pero antes de usarlo ayudarías a poner la ofrenda. Desde muy temprano el olor a mole y pollo era notorio, los condimentos fuertes del arroz cuando se sofríen elevaban sus aromas por afuera incluso de la casa, todos esos olores se mezclaban con el copal que se quemaba desde la madrugada. Todo el día, las mujeres de la familia, se dedicaban a complacer los caprichos de los invitados a la ofrenda, tú sabías que la comida no sería servida hasta el día siguiente, -hoy los muertos comen primero- te decían tus tías y tú lo acatabas como la realidad más absoluta.

Danzabas de un lado a otro, con la inmunidad que te daba ser la única niña de la familia, o al menos la única interesada en ayudar en la cocina y no salir a jugar con los demás primos. Llevabas papas, flores, papeles, calaveras de azúcar, botellas, siempre y cuando su peso te permitiera transportarlas. A veces batías los huevos para el merengue y de vez en cuando te robabas probaditas con el dedo del pulque que se usaba para levantar las claras, claro hasta que tu abuelo te sorprendía. – ¡Cabrona muchacha, así no! Uno no mete los dedos a la comida.- Entonces agarraba un Mundet rojo y te lo daba en un vaso previo pulque servido. – Así, como la gente- te apurabas a tomarlo y después, de manera invariable metías el dedo a la azúcar glass cuando nadie te pusiera atención.

Para medio día la ofrenda estaba puesta. El papel picado con motivos calaveriles era el mantel que se ponía en la mesa, que era movida al centro de la sala, para tenerla justo a la entrada y a la vista. El espectáculo era hermoso y sumamente colorido. Botellas de vino, cigarros, copas, fotografías, calaveras de azúcar con los nombres de la familia vivos y muertos. Dominós y barajas, todo adornado con el colorido de las flores y texturas. Para la tarde todo el aroma a comida se diluía poco a poco en el de incienso, crisantemos y cempasúchil. Al caer la oscuridad las veladoras eran encendidas y la sala se llenaba de un extraño calor que te hacia dormir en el sillón, hasta que te despertaban para que fueran a cambiarte con tu disfraz nuevo.

De pronto, te sientes en el calor de la hoguera, aunque el viento es frío, el humo de la cecina a tu lado, el olor tan inconfundible de la carne, te hace pensar que tal vez pudiste ser tú la que se quemara en otros tiempos, en troncos muy parecidos. Te lamentas no haber comprado el mensajero para comprender esas 7 razones indispensables para rechazar el Halloween y pedir calaverita, unirte al rebaño y tomar la cicuta de la conformidad. Pero ya es tarde, lo sabes. ¿Para qué pensar en lo que pudo ser?

Esta noche al llegar a tu casa, prenderás cuatro velas blancas sobre un altar que tendrá una representación de cada elemento. Al centro estará una calabaza que secarás cuidadosamente y guardarás hasta el próximo año para colocarla junto a la nueva, en señal de vida, muerte y renovación. Probablemente rezaras un rosario, aunque sea por el puro recuerdo de los ritos familiares de tu infancia; al pasar cada una de las cuentas, sentirás las manos de tu tía abuela explicándote como debe usarse. Pondrás, pan, coca-cola, agua y cartas sobre la mesa. Encenderás un puro y jugarás un solitario, mientras recuerdas a tu abuelo dándote las instrucciones para aprender a jugarlo con un estilo muy diferente al que hoy se usa gracias a las computadoras – sí, las tradiciones se pierden- te llega a la mente de repente.

Te tomarás un whisky y dejarás un caballito de tequila a la cabecera de la mesa. Pondrás una calavera de azúcar en el altar, por cada alma que esa noche te acompaña y humearás el copal y la mirra, para hacer más agradable su estadía a tu lado. Hacia la media noche y con una luna llena hermosa sobre lo alto, derramarás algún vino sobre la entrada de tu casa, y arrojaras puños de sal a las esquinas donde ya estaba el cempasúchil. Cuando algún niño, toque a tu puerta, saldrás en tu vestido y sombrero de pico negros, a ofrecerles un dulce para su Halloween, o su calaverita, el término es lo más irrelevante, lo importante es lograr esa sonrisa franca y sincera que sólo los niños saben ofrendar a cambio. Esta noche es un momento para ofrecer, para recordar e irónicamente, para revivir lo más humano en ti misma.

Hoy, todos están invitados vivos, muertos y nostálgicos, a la tradición universal de la ‘Noche de todos los santos’, elAll Hallows Eve’, el Halloween’, el ‘Samahin’, el ‘Día de muertos’, ‘La noche de Brujas,’ hoy es la noche en la que todos, hasta tú, puedes revivir las experiencias más hermosas como cuando estabas viva. Y lo más importante, junto aquellos que se tomen la molestia de ponerte un vaso de agua en la mesa e invitarte a tomar un whisky. Amén de que así sea ¡Salud!

25/10/09

Y feliz Samahín a Todos


Absolutamente tierno, absolutamente sensible, una luz que va y nos deja. De pronto la poesía me toma por sorpresa triste y apurada… le digo q no tengo tiempo, pero no me deja de dar vuelta en la cabeza, una canción una frase, todo inicia con un fragmento. A veces el fragmento crece y se vuelve glorioso, otras veces solamente se queda aguardando y se vuelve un Frankenstein con vida propia y una voluntad atroz. Revivir a los muertos es un pecado, pero nunca lo será si de lo que se trata es revivir al muerto amante, traerlo del inframundo, rogarle con el corazón que nos abrace desde el más allá. ISIS nos daría su bendición ella también lo hizo.
Sigo escribiendo., esto es automático una retahíla de fragmentos, con relación y o sin ella, salen de mis dedos aunque quisieran salir por mis ojos o se gritados hacia un cielo negrísimo, profundo que no deja parecer a la luna n el
Samahín está muy cerca y de pronto un ciclo más termina y nada cambia. El tedio cotidiano nos carcome, no aleja de lo que nos da calor, de lo que nos da vida, de lo que nos permite seguir adelante… a veces todo simplemente es muy gris, aún así es Samahín y todo se renueva, sean retazos o no, sean fragmentos o no, estemos vivos o muertos, siempre existe una redención en estas fechas… formulemos un deseo, quién sabe y la luna se porte generosa con nosotros una vez más para el año siguiente…
Ya es tiempo de derramar el vino en el suelo y poner sal a la entrada de las puertas…

18/10/09

¿Quién demonios son los vándalos?

Durante mediados de los años ochenta el fenómeno de la violencia en el futbol o el ‘Hooliganismo’ surgió en los medios de información como una novedad morbosa y que se creía, estaba fuera de contexto del clásico y famoso frío comportamiento británico. Bill Bufford, se da a la tarea de investigar esta violencia situacional a fondo, desechando sus prejuicios a favor de una meta más grande: la comprensión de los acontecimientos. Se introduce así en una fuerte relación de amor-odio con este fenómeno, que lo llevará a viajar durante ocho años por diversos lugares de Europa, siguiendo a hinchas de diferentes equipos de futbol e involucrándose en sus formas poco convencionales de diversión, para llegar a escribir un reportaje que –contrario a todas las expectativas- NO habla de futbol.

En “Entre los Vándalos”, el futbol pasará a convertirse en contexto y personaje secundario de la narración. Las acciones y eventos que se desarrollan a lo largo de la historia o historias que se encuentran en el libro, podrían desarrollarse alrededor de cualquier otra cosa, un mitin político, o puesto que tal y como diría Bruce Dickinson –vocalista de Iron Maiden- “Un concierto en América Latina, es como tocar para seguidores de Futbol”, un concierto de metal, o de cualquier otro género. Finalmente, nos estamos refiriendo al mismo fenómeno de violencia masiva e incontrolada ¿o no?

Con una narrativa rápida, estructurada y llena de descripciones dignas de una novela de ficción fantástica, la realidad se nos impone como un cuento de hadas desencantado y caótico. Alrededor de los seguidores de los equipos de futbol, coexiste una dinámica social interesante formada por diversas subculturas organizadas y relacionadas con diversas actividades de la vida diaria. Los partidos de futbol son el pretexto de coyuntura para todas ellas, desde la vida policiaca y sus acuerdos tácitos de corrupción, o el ‘National Front’ en su zona favorita para recaudar militantes, pasando por los traficantes de droga y comerciantes de dinero falso, hasta llegar a los periodistas y el show mediático de su fauna social favorita: los inadaptados. Toda una pequeña sociedad alrededor de un solo acontecimiento que resulta secundario: el futbol y sus aficionados, quienes adisgustos con su entorno, están dispuestos a disfrutar del alcohol y el rock ’n’ roll de una violencia efervescente, como el perfecto antiácido para la resaca de la anomia y alienación social.

Bill Bufford describe las acciones de una masa impredecible, mediante el romance de la lírica narrativa, chocando en seco con el hartazgo violento y definido de la realidad más atroz y quizá por eso, la más cotidiana. La masa, descrita como el animal bestial e idiota, pero que también es el culpable de las grandes revoluciones, los cambios sociales y la caída de sistemas políticos e imperios, en otras palabras, describe a la señora sociedad civil, hoy enajenada en los Clubes de futbol. Mismos que se convierten en las nuevas naciones globalizadas y glocalizadas. Nuevas patrias para sujetos desarraigados, que sin importar su situación socioeconómica, buscan conformar una identidad en estos nuevos entes de dominio, constituidos como una empresa que obedece -como todas- al capital de los intereses mundiales. Los himnos erigidos a estas nuevas identidades, conforman un nuevo juego de poder que pocos conocen y que otros además, no quieren conocer o no les interesa hacerlo, pero que da la clave para entender un fenómeno que nació en los ochenta, pero que se ha transformado y ha llegado hasta nuestros días con la misma vigencia.

No, este libro no habla de futbol, habla del comportamiento humano y de la dinámica social, cada vez más alejada de lo denominado político, y a la vez jamás tan envuelta, inconcientemente, por lo político y sus maquinaciones más perversas. Este reportaje, nos obliga a pensar que en cada cántico como “Rule Britania” o “Glory, Glory, Man United” existe un trasfondo que trasciende a cualquier deporte e incluso lo extrapola más allá de la guerra, del imperialismo, o de un nacionalismo exacerbado y xenofóbico; para situarlo dentro de la conformación más íntima del ‘Yo’, en un mundo empecinado en fragmentarlo, diluirlo y desparecerlo. No importa si este proceso ocurre entre las marcas, la política, la música o entre los vándalos, en fin, entre lo que sea. Después de todo, la violencia, el hecho colectivo, es lo que prevalece por sobre el individuo y lo que captura fácilmente a la memoria. Lo que importa, es la insoportable levedad del ser enraizada a sus cimientos más profundos, los instintos y sus pasiones.

“Entre los Vándalos” del periodista norteamericano Bill Bufford, editado por Anagrama en 1991, es ahora uno de esos libros raros como los unicornios, pero si lo encuentra usted en alguna librería, no dude en comprarlo y sobre todo en leerlo. Pues repito, aquí, el futbol es sólo el contexto de una pregunta central ¿Quiénes son los verdaderos vándalos? ¿Los hinchas, la policía, la masa, el sujeto, los ‘hooligans’ o simplemente el contexto social? La respuesta, estimado lector, se encuentra a su consideración.

14/10/09

El ocaso de la Reina y la Princesa usurpadora

Cuando yo tenía 15 años, la gente solía llamarme ‘darketa’. Lo anterior, no es una confesión, que absurdo si lo fuera, eso es una obviedad, que hasta la fecha tiene reminiscencias. A esa edad, además de mi ropa oscura, maquillaje de noche -permanente- escuchar a ciertas bandas de rock y ciertos hábitos poco comunes como fumarme una cajetilla de cigarros negros (como están hoy en día mis pulmones) y beberme una botella de tinto al día, tenía la mala costumbre de saltarme clases y leer lo que según yo aumentaba mi formación humana.
La literatura ‘dark’ o ‘gótica’ como se le conoce, aunque no es lo mismo, estaba por llamarlo de algún modo, en la lista prioritaria de libros que consumía cual caramelos tranquilizantes. En este sentido nunca discriminé autor alguno, y los libros que mis ojos y dedos saboreaban viajaban como en tren bala de Baudelaire a Lewis Carrol, de Saint- Exupéry a Albert Camus y de Lovecraft o Poe, a la “Reina Maldita:” Anne Rice. Sobre ésta última les contaré una historia de terror, que por ese entonces se me antojaba imposible.
Escritora de “culto” y lo entrecomillo porque no hay tal cosa en una autora cuyas obras han sido ‘best sellers’, Anne Rice ha escrito más de 25 libros, además de cuentos y ensayos históricos. Entre los primeros, figura la serie de “Crónicas vampíricas” como posteriormente se les denominó y que empezarían con “Entrevista con el Vampiro” en 1976 (libro que se volvió película en 1994) y terminaría en 2003 con la publicación de “Cántico de Sangre.” A esta serie se le unirían dos obras más del mismo tema llamadas “Las nuevas historias de vampiros”, “Pandora” y “Vittorio”, publicados en 1998 y 1999 respectivamente y que completan todo lo escrito por la autora referente al tema, con un total de 12 libros, aproximadamente la mitad de su obra. La otra tiene temas tan diversos y variados, como la historia de nueva Orleans, Brujas, espíritus antiguos, así como relatos eróticos que fácilmente le hacen competencia al Marqués de Sade, pero esos sí… son otra historia.
Regresando a los vampiros, -y a mi edad de 15 años- yo me bebí todos los libros de la autora que pude conseguir y comprar (por que a esta autora se le bebe, no se le lee) hasta que cumplí 22 y se me acabaron las botellas, pero no las ganas. Toda mi colección me fue llegando muchas veces de lugares tan lejanos como España, Italia, Suecia o Ingaleterra, que prontamente mi biblioteca se fue llenando de ediciones especiales y formatos tan extraños y diferentes a los encontrados en México, que aun hoy, el lugar que ocupan estos ejemplares dentro ella es una especie de altar, donde se encuentra toda la sabiduría de mi adolescencia (que simple es uno cuando es adolescente). Cada uno, a su manera me marcó de maneras profundas y diversas, muchos incluso hoy, se vuelven referencias obligadas en mi vida porque son ese tipo de lectura que puedes rebeber sin temor a indigestarte.
El universo de Rice, sea vampírico, histórico, de brujas o sexual, es siempre un trago apetecible como el buen tinto. Ya sea por la narrativa, a la vez fluida y elegante, o por la precisión histórica que esta autora maneja con el rigor de una celadora muy pendiente de su oficio, pero sobre todo, por las diversas temáticas que aborda a través de cada personaje. Leer las crónicas vampíricas no es leer sobre vampiros, no es transportarte a un mundo ajeno y fantástico donde lo imposible se vuelve cotidiano. Por el contrario, el éxito de Rice reside en que a través de estos seres se dejan al descubierto los pensamientos, emociones y frustraciones más humanas, logrando así que lo más cotidiano se vuelva fascinante. De la mano de Rice conocí a autores tan interesantes como a William Blake, o aWilliam Styron, conocí de música, y pintores entre otras muchas referencias que te llevaban de un autor de filosofía a otro con una exactitud tan vertiginosa como yo cambiaba de lectura. Pero esto es una historia de terror, no lo olviden.
Anne Rice, dejó de escribir en el 2003 con el punto final a las crónicas vampíricas y en sí a todo su ciclo oscuro, para dar un giro católico (¡El horror!) y publicar en 2005 (después de tanto esperar una nueva botella) el único tema que desde esa fecha y en adelante será su motivación: Cristo. Intenté leer “El niño judío”, pero he de admitir no llegué ni a la mitad, “la reina Maldita” buscaba salvación y al respecto no hay mucho que hacer.
En su ocaso, una princesa ha usurpado el lugar que por años llevó Rice dentro de la literatura mal llamada ‘gótica’: Setephanie Meyer. Ella, con su serie de libros Crepúsculo, (2005) Luna nueva, Eclipse y Amanecer, publicados consecutivamente hasta 2008, ha logrado posicionarse en la preferencia del público y consagrarse, como la nueva ‘Reina de los vampiros’ en la también nueva generación de los que ahora llaman como a mi a los 15 “darketos” o “góticos.”
A 10 años de tener ese apelativo, cuando sigo fumando cigarros que me dejan negros los pulmones aunque su color sea blanco y tengan doble filtro, leer a Meyer me produce una desazón inminente. Ninguno de sus libros me ofreció una narrativa elegante, su estructura es cuadrada y digamos predecible, la historia se desarrolla, sin filosofía u emociones complejas, es –por llamarlo de algún modo- un best seller hecho y derecho, que jamás podría llevar un apelativo de literatura de “culto”. Estos libros, entran en el grupo de hacer cotidiano lo fantástico, con una historia de amor ‘tan imposible’ como resulta cualquier otra en la vida de cualquier preparatoriana enamorada del chico malo.
Pienso en que será de las futuras generaciones de ‘darkies’ sin leer a la ya consagrada de la literatura, Anne Rice, dejados a la merced de una princesa cuyo mayor logro es contar cursis historias de amor. Mismas que tarde o temprano, se descubrirá son sólo otras tantas que obedecen al mito de la cenicienta, aunque para llegar al castillo, ésta se tenga que vestir como ‘gothic lolita’ y en lugar de perder la zapatilla se le haya rasgado una media…

PD. si no updateo esto antes...Feliz Samahin a todos y que la Luna los colme de bendiciones eternas…

06/10/09

Crónica de una muerte anunciada...

Me está temblando el párpado del ojo, pero no tengo la menor intención de tomarme el complejo B con tiamina para restablecer mis desgarrados nervios. Me siento profunda y absolutamente culpable.

Mi razón, me da argumentos lógicos y hasta válidos para convencerme sobre lo acertado de mi decisión. Mis emociones, por el contrario, no me permiten conseguir la paz, mucho menos la resignación. Estoy en falta. Algo invariable e irremediablemente se encuentra ausente a pesar de su discreción.

Yo misma, de encontrarme en su estado, hubiese suplicado la eutanasia; pero ciertamente yo puedo caminar, ver, escuchar y hasta comer, yo tengo todas mis funciones y sentidos, en otras palabras, yo no soy ella y dadas las circunstancias sus deseos me son incognoscibles.

Me hubiese gustado ver esa mirada como la de aquellos otros que en su agonía, desesperación o cansancio, se despedían a través de sus ojos manifestando, de manera clara, sus deseos. Pero con ella no fue así, la duda se incrusta en mi mente cual sanguijuela hambrienta, me desgarra, me carcome. Me convenzo de que ella lo hubiese querido así, pero lo dudo, ese sentimiento no me suelta. Yo hubiese rogado por el desenlace, pero ella ¿también?

Tembló todo el camino hacia el lugar. ¿Lo sabia? ¿Lo presentía? ¿Estaba conforme? No lo sé. Justo antes de que se la llevaran, mientras esperábamos en la sala y nos despedíamos de ella torpemente aulló. Fue un sonido débil, sordo, como para nadie y todos. No era miedo lo que percibía en su ladrido, otra cosa, una súplica, un consejo, un adiós apresurado, otra vez, no lo sé.

Intento levantarse de la plancha, echarse a correr, pero sus piernas, cansadas y entumecidas por la artritis no le respondieron, 19 años son muchos, demasiados cuando a los 15 ya eres un anciano.

Puedo imaginarme sus últimos momentos. Hay sombras regadas por doquier de un lugar desconocido. Olores diluidos de objetos y personas que me son extrañas, ya no identifico. El zumbido sordo del silencio y de pronto un pinchazo y... ¿la oscuridad?¿el descanso?¿la luz? ¿la tranquilidad? Tampoco lo sé, eso no puedo imaginarlo.

Me hubiese gustado que mis últimas palabras no hubiesen sido “Candy, Candy, No te vallas” en ese tono de súplica errática de quien lo da todo por perdido, mientras se le nubla la conciencia por la tristeza que le embarga todo el cuerpo y se le derrama por los ojos. Me hubiese gustado dejar de llorar para decir al Dr. -Yo entro- y tomarla de una pata mientras todo terminaba, pero no pude. Fiel a mis miedos y traumas seguí llorando sin reaccionar del todo, sin atreverme a nada. Seguí llorando como si eso resolviera algo o me ayudara. De nuevo NADA.

Me siento culpable y además impotente, azorada de haber permitido que el 15 % de racionalidad que me conforma como ser humano, haya ganado la batalla al 85% de emoción restante. Estoy en falta y me siento profunda y absolutamente culpable y confundida, tanto que ayer me he abierto la ceja por 'accidente' y hoy se me ha olvidado ponerme el protector solar y todas mis medicinas. Freud tendría cosas importantes que añadir. De mi parte, no quiero decir nada más, salvo una oración profunda y sincera por la mascota que me acompañó durante 19 años de mi vida y que hoy a las 10 35 am. Dejó de existir. Requiescat In Pace Candy.

30/07/09

una entrada atrasada pero q no podía dejar de postear...

Hace meses que no escribo así que no tengo disculpa, espero solamente comenzar a escribir con mayor frecuencia de la que lo he hecho en este trágico semestre que me absorbió mucho, muchísimo tiempo.
Lo cierto es que a pesar del silencio hay mucho que decir. Así que intentaré al menos decir algo de lo que se ha quedado en el tintero electrónico, todo sea en beneficio de la sanidad mental que cada día pareciera ganar en su empeño de escapar de mi persona.
¿Por qué votar por Dr., Mono?
La Sra. Sociedad Civil se encuentra enferma, y además, ignorada. No hay nada peor para una mujer que la ignorancia y la depresión y pareciera que si la sociedad civil fuera una, no estaría lejos de encontrarse justamente en ese estado. Luego entonces, ¿a dónde va la sociedad civil deprimida? a la ruina. Lo que articula a nuestra sociedad, como a cualquier otro ser humano, es sin duda alguna su organización. Se requiere un corazón que lata un hipotálamo que segregue hormonas y a un cerebelo que haga las reacciones automáticas del cuerpo, se requiere pues coordinación y además un cerebro, que lleno de sinapsis le otorguen voluntad y movimiento. Nuestra sociedad civil está en una falla sistémica. Lo automático funciona aplicando la frase célebre: “y sin embargo se mueve”, pero se mueve como una creación absurda sin voluntad u organización. La sociedad no está coordinando y eso no es culpa completa de la clase dirigente del país, la responsabilidad está en otra parte y ahí ya sabe cada quién la porción del pastel que le toca.
La vaga organización de algunos a favor de la anulación del voto y el voto blanco tan desinformado como cualquier otro, son solo un ejemplo de la grave enfermedad que aqueja a esta señora sociedad civil, que está deprimida y por si fuera poco catatónica. Se está acercando al suicidio y eso, más que la cínica clase política que se sigue repartiendo el botín, es lo preocupante. Creer que no se puede hacer nada y conformarse con la impotencia de ser ignorados e ignorantes, no está bien de ningún modo.
Bajo esta perspectiva de país de las maravillas, donde según esto el IFE censura y los políticos hacen como que acatan las reglas, para todo terminar en un juego de poderes ya resueltos y además televisados con ‘la gaviota’ y ‘Marianita’ como protagonistas, entrevistas a actores que apoyan lo verde que incluye por cierto la condena “que les corten la cabeza” es una telenovela de mal gusto como la mayoría de Televisa; la verdad no hay mucho de que sostenerse y no hay mucho más que hacer. La realidad política de este país es de un humor tan simple y tan pendejo como el que se televisa los domingos por la noche en horario estelar, donde se socializa como común el burlarse de la gente por que eso es lo que hace reír. La diferencia entre el programa y la realidad es que aquí la burlada es esta señora de la que les hablo, La Sociedad, que ya no más, no da pa’ mucho; pero aún así nos reímos ¿que no? De que preocuparse si lo relevante es que Peña Nieto está re guapo y seguro Perroni tiene toda la autoridad moral para hacer campañas, digo es lo mismo anunciar marcas contra el acné que decir que lo que México necesita son propuestas ‘valiosísimas’. Entre tanto alcohol y píldoras que trae la cada día más desaparecida Sociedad civil habría que recomendarle que en uno de sus viajes mejor se ponga a leer algunos Web cómics maravillosos a ver si así se le sube el ánimo. Eso sí, si logra omitir toda esta invasión viral de la propaganda publicista de los partidos, que ya invaden hasta Internet…
Ni hablar, si la pregunta es: ¿Por qué votar por el Dr. Mono? La respuesta es: porque quizá la propuesta mágica, mística espiralidosa de un Web cómic traiga más esperanza y sobre todo lógica que la propuesta política, que hoy en día es todo telenovela y sensiblería barata, que digo barata, parecería que se manufactura en china, y así nos la recetan nuestros queridísimos’ medios de información masivos. Sí, la Sra. sociedad civil se encuentra enferma y aunque usted no lo crea, la encomiendo a los superpoderes del Dr. Mono… nos hace falta humor, pero también uno que otro pespunte de racionalidad aunque sea de un simio: ¡por piedad! Si Uds., quiere saber quién es Dr. Mono por favor visite lo siguiente www.heroeslocales.com/bunsen y ríase...